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lunes, 20 de diciembre de 2010

V. La acumulación y el ejército de reserva (capítulo 5 de Teoría del desarrollo capitalista, de Paul Sweezy)

1. La reproducción simple

A pesar de que el capitalismo no es inmutable, de que cambia año tras año, un escenario en el que el sistema capitalista no varíe permite observar algunos de sus elementos más esenciales, que han sido deliberadamente ignorados.

Marx, basándose en las ideas de Quesney, elaboró el concepto de reproducción simple. La reproducción simple se refiere a un sistema capitalista que conserva indefinidamente las mismas dimensiones y las mismas proporciones entre sus diversas partes. Para esto hace falta que:
  1. Los capitalistas repongan el capital gastado y empleen toda la plusvalía en consumo.
  2. Los obreros gasten todo su salario en consumo.
En caso contrario, se produciría una crisis de acumulación.

Pongamos que:

I = Rama de producción de medios de producción
II = Rama de producción de artículo de consumo

El producto medido en valor (w) de cada uno de las ramas resultaría de la suma del capital constante empleado (c), el capital variable (v) y la plusvalía (p).

I = c(I) + v(I) + p(I) = w(I)
II = c(II) + v (II) + p(II) = w(II)

Para que se cumplan las condiciones de la reproducción simple el capital constante usado debe ser igual a la producción total de la rama de bienes de producción; y el consumo debe ser igual a la producción total de la rama de artículos de consumo.

c(I) + c(II) = c(I) + v(I) + p(I)
v(I) + p(I) + v(II) + p(II) = c(II) + v(II) + p(II)

Lo que da lugar a la siguiente fórmula:

c(II) = v(I) + p(I)

Esto quiere decir que el valor del capital constante usado en la rama de artículos de consumo debe ser igual al valor de las mercancías consumidas por los capitalistas y obreros dedicados a producir medios de producción. Así, la escala de producción no cambiaría año tras año.

En este esquema la producción se divide en dos amplias categorías (bienes de producción y artículos de consumo), que tomadas en conjunto son el total de la oferta social total de mercancías. Por su parte, el ingreso se divide en el ingreso del capitalista que este debe reinvertir en medios de producción; el ingreso del capitalista que puede gastar en consumo (plusvalía) y el ingreso del trabajador (salario). Divido entre las dos ramas de producción, eso da lugar a seis categorías de ingreso, que en conjunto suponen la demanda total de mercancías.

Estos dos conjuntos deberían estar equilibrados, pero en realidad están en discrepancia. Hay que tener en cuenta que cada categoría tiene un carácter doble, puesto que es un elemento a la vez de la oferta y de la demanda.

Al analizar v(I) y p(I), que forman parte de la oferta de medios de producción pero forman parte de la demanda de artículos de consumo, se observa que no hay equiparación directa entre oferta y demanda: son oferta no vendida y demanda no satisfecha de la misma magnitud. Lo mismo sucede con c(II), oferta no vendida de artículos de consumo y demanda no satisfecha de bienes de producción. Ambas partes podrían negociar entre ellas, y siempre que c(II) fuera igual a la suma de v(I) y p(I) se llegaría al equilibrio.

Esto nos devuelve a la fórmula:
c(II) = v(I) + p(I)
Como condición de equilibrio de la reproducción simple.

Por lo tanto, este esquema de la reproducción simple proporciona una estructura de las ofertas y demandas en la economía capitalista, en términos de mercancías producidas e ingresos percibidos.


2. Las raíces de la acumulación

El esquema de la reproducción simple representa la abstracción del interés del capitalista en ampliar su capital. Realiza este interés convirtiendo la mayor parte de la plusvalía en capital adicional, lo que le permite apropiarse de aún más plusvalía, en un círculo que se retroalimenta. Este proceso de acumulación de capital es la fuerza motriz del desarrollo capitalista, el mecanismo social objetivo que realiza el fin subjetivo del capitalista. Su posición en la organización de la producción es lo que le permite la acumulación.

El capitalista debe su posición / importancia social al capital, y la única cualidad del capital es poseer magnitud, así que el único modo de distinguirse el capitalista consiste en aumentar el capital. El aumento de la plusvalía (mayor poder de acumulación) corresponde al capitalista que emplea los medios más avanzados y eficientes; en consecuencia, también hay que incluir como factor el afán de perfeccionamiento. Para esto es necesario un desembolso de capital cada vez mayor, de manera que el capitalista se ve obligado a acrecentar constantemente su capital a fin de conservarlo.

Al deseo de aumento de la acumulación se une el deseo de aumento de consumo, que se ve reforzado por el hecho de que el lujo entra dentro de los gastos de representación del capital. En este esquema, consumir sería la “abstinencia” de acumular, y viceversa (toda actividad humana es abstinencia de su contraria). De la misma manera que no puede considerarse la acumulación como un galardón de la “abstinencia” del consumo, tampoco puede considerarse como una “espera” para consumir el capital con interés en el futuro. De hecho, estas dos teorías defienden la plusvalía y, por tanto, el statu quo.


La acumulación y el valor de la fuerza de trabajo: planteamiento del problema

Hay que tener en cuenta que la acumulación implica un aumento en la demanda de la fuerza del trabajo. Al aumentar la demanda aumenta su precio, y por tanto este se desvía del valor. En el caso de otras mercancías, esto puede regularse de manera relativamente sencilla, de manera que vuelven a converger precio y valor.

Pero la fuerza de trabajo no es una mercancía ordinaria. Cuando sube el precio no puede fabricarse más para equilibrarlo (no hay ninguna industria de fuerza del trabajo). Esto impide el reequilibro entre salarios y valor de la fuerza de trabajo, por lo que es difícil aplicar la ley del valor a la fuerza del trabajo.

David Ricardo argumentar que la subida de los salarios en el momento de la acumulación conlleva que el trabajador sea más próspero y puede adquirir una poción más grande de artículos necesarios, pero también un estímulo al crecimiento de la población. Esto hace que el número de trabajadores aumente y que los salarios vuelvan a bajar hasta el precio natural de la fuerza del trabajo (incluso por debajo de él). Es decir, que el mecanismo para que los salarios se mantengan al nivel de la exsitencia es la teoría de la población.

Sin embargo, para Marx este método, la teoría de la población, no es único para ajustar la teoría del valor a la mercancía de la fuerza del trabajo.


4. La solución de Marx: El ejército de reserva del trabajo

Para Marx, la subida de salarios que acompaña al aumento de la demanda de fuerza del trabajo no podía nunca alcanzar el punto en que amenazase el sistema de producción capitalista. Por lo tanto, debe de haber un modo de detener los salarios para seguir permitiendo la plusvalía y la acumulación.

Para responder a esta pregunta Marx elabora el concepto de “ejército de reserva del trabajo” o “población excedente relativa”. Son obreros desocupados que, mediante competencia activa, empujan hacia abajo el nivel del salario. El ejército de reserva se recluta principalmente entre aquellos que han sido desplazados.

En los momentos de aumento de salarios y de reducción del ejército de reserva, los capitalistas tienden a sustituir trabajo por maquinaria para reducir su nómina de pagos. La introducción de maquinaria retrasa la demanda de fuerza de trabajo, lo que produce desempleo, y estos desempleados van a formar parte del ejército de reserva, lo que a su vez aumenta la presión hacia abajo sobre los salarios.

La sustitución de obreros por maquinaria “libera” obreros sin liberar el capital variable necesario para su empleo en otras partes, de manera que su reempleo depende principalmente de la acumulación adicional.

Pero acumulación de capital y sustitución de trabajo por maquinaria no van a la par, reequilibrándose. La expansión rápida de capital puede vaciar el ejército de reserva, de manera que los salarios suben y la plusvalía se retrae, contrayéndose la acumulación. Junto con la introducción de maquinaria, las crisis de toman lugar como mecanismo capitalista específico para reconstruir el ejército de reserva cada vez que este se reduce demasiado.

La ocupación industrial está compuesta por los nuevos trabajadores y por los “reservistas” que se incorporan. Y el ejército de reserva está compuesto por trabajadores que no encuentran trabajo y desplazados. Los trabajadores que abandonan bien el trabajo o bien la búsqueda de un puesto se retiran de la ocupación industrial y del ejército de reserva, respectivamente.

En las etapas de expansión, la ocupación industrial sobrepasa al ejército de reserva, y en las etapas de crisis sucede al contrario. Por lo tanto, en la teoría de Marx el sistema de producción incluye tanto el empleo industrial como el ejército de reserva, lo que incluye en sí un mecanismo de regulación del nivel de salarios y, por extensión, de mantenimiento de las ganancias.


5. La naturaleza del proceso capitalista

La economía política clásica se basa en la teoría maltusiana de la población para predecir el fin del progreso económico. El aumento constante del costo de la producción terminaría por producir un estancamiento del progreso económico. A pesar de que ciertos avances tecnológicos puedan frenar este proceso, terminará produciéndose por las leyes inevitables de la población y de los rendimientos decrecientes.

Sin embargo, la teoría maltusiana de la población perdió vigencia cuando a finales del siglo XIX las curvas de natalidad empezaron a caer hasta equilibrarse de nuevo con la mortalidad. No obstante, los economistas clásicos no sustituyeron la teoría maltusiana por otra más satisfactoria.

Marx, al haber evitado cualquier contacto con el maltusianismo, no vio afectada su teoría por el colapso del mismo. Para Marx, el cambio en los métodos de producción son condiciones necesarias para la producción capitalista (para reducir la nómina de pagos y nutrir al ejército de reserva). Y esto también afecta a la estructura institucional e ideológica, porque al revolucionar los instrumentos de producción revolucionan también las relaciones de producción y todas las relaciones sociales. De este modo, Marx descubrió una de las más importantes “leyes del movimiento” del capitalismo, abriendo camino para considerar el “resultado final” como una reconstrucción revolucionaria de la sociedad, más bien que como un mero estado de reposo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La carretera (Cormac McCarthy)

El mundo de La carretera es un mundo desolado, estéril, cubierto de ceniza. Un hombre y un niño, padre e hijo, siguen la carretera hacia el sur buscando la costa, antes de que llegue el invierno. El agua y la comida escasean, y el camino se hace cada vez más insoportable a medida que a los protagonistas les empiezan a faltar las fuerzas. Están solos y huyen de cualquier contacto humano, porque no hay manera de saber si los otros son pacíficos caminantes o temibles grupos de caníbales.

Presenta a un individuo solo, aislado en un mundo hostil y de recursos escasos, que ve en los demás nada más que competidores, rivales o enemigos, y que se ve obligado al egoísmo y a la violencia para poder sobrevivir.

Estas ideas guardan ciertas similitudes con el concepto de individuo que se empezó a manejar a partir de la Ilustración y del desarrollo del pensamiento liberal, en los siglos XVIII y XIX. Es el individuo heredero del que describió Thomas Hobbes, un ser cuya existencia se basa en la búsqueda de su interés propio en un contexto de escasez de recursos y de competencia generalizada.

Esta forma de entender al individuo y, por extensión, a la humanidad, se hizo pasar por universal y natural durante mucho tiempo. Esta generalización naturalizante pasaba por alto el hecho de que el individuo, incluso en los aspectos más subjetivos, se construye sociohistóricamente y, por tanto, está sujeto a los cambios en las relaciones sociales y de poder. Pasaba por alto una cuestión fundamental: Que su definición de individuo correspondía al tipo de sujeto que necesitaba el capitalismo incipiente para despegar.

De la misma manera que el ser humano no es naturalmente egoísta y malvado, el mundo no es necesariamente un lugar inhóspito y hostil. No faltan recursos, no es necesario que algunos no tengan nada para que otros puedan tener algo. La alimentación de algunos no tiene por qué implicar el hambre de otros. Algunos cálculos han demostrado que la tierra puede potencialmente producir suficientes alimentos para mantener a la población mundial actual. Pero no del modo actual, evidentemente. Para que esto fuera posible haría falta, por ejemplo, que los países centrales consumieran menos carne para que los países periféricos no se vieran obligados a prescindir de su agricultura para hacer pastos.

Es la relación derrochadora e irracional que el sistema capitalista mantiene con la tierra la que lo impide, la espiral inagotable del consumo la que nos empuja a la escasez. Zygmut Bauman explicaba el viernes pasado que uno de los principales elementos que hace que el sistema capitalista actual sobreviva es que no existe una mentalidad de fidelidad al objeto. En sus propias palabras, no nos compramos un ordenador y lo utilizamos hasta que se cae a pedazos, sino que compramos uno nuevo en cuanto se le añade alguna nueva aplicación.

Si el mundo llega a convertirse alguna vez en un paisaje arrasado y estéril, y si el ser humano llega a convertirse alguna vez en un peligroso caníbal (como describe McCarthy en el libro), será culpa nuestra, y nada más que nuestra.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Ciencia y método, de Roberto Carballo (lectura 6)

1. Significado de la ciencia

La ciencia no tiene una definición universal y eterna, por el contrario, esta cambia en función de la época y de la cultura a la que nos estemos refiriendo.

La ciencia, como actividad social, ha permitido al ser humano ser consciente por una parte de su capacidad para transformar la realidad (capacidad a menudo glorificada), y por otra de los límites de la humanidad, del carácter histórico y limitado de las explicaciones que la ciencia puede proporcionar.

Más allá de su papel como búsqueda de comprensión, la ciencia puede también entenderse como un instrumento de dominación social. En primer lugar, por aislamiento. Este aislamiento convierte a los científicos en una elite que es reacia al cambio de paradigma, y que además se expresa en un lenguaje restringido a los miembros de esta elite y sin proporcionar una explicación sobre su método de trabajo.


2. Ciencia y progreso

La ciencia pretende describir y explicar la Naturaleza, con el objetivo último de la acción progresiva. Por tanto, ciencia y progreso van indudablemente unidos, a pesar de que la demarcación de campos científicos sea en muchas ocasiones represiva y responda a relaciones de poder, de manera que determinadas teorías científicas queden marginadas.


3. Ciencia y concepción del mundo

Una concepción del mundo puede definirse como un conjunto de afirmaciones acerca del mundo físico y de la vida, y de códigos de estimación de conducta. La concepción científica del mundo se nutre de estas afirmaciones para generar unos resultados que, aunque provisionales, también forman parte de la concepción del mundo.

El método científico, por tanto, ofrece un esquema en un momento dado, pero también proporciona los instrumentos para poder sustituir este esquema, transformarlo, reestructurarlo o reelaborarlo.


4. Método e ideología

Método e ideología van unidos, porque los sistemas de ideas tienen un papel en el proceso de conocimiento. La ideología del investigador, y de su tiempo y circunstancias influyen en el método científico, sobre todo en las ciencias sociales, por la historicidad del sujeto y del objeto.
5. Etapas del método científico

Se admiten cuatro etapas de la investigación: Descripción, clasificación, explicación y verificación, en las que se utilizan tres tipos de inferencia (deductiva, inductiva y reductiva).

1. Descripción
Antes de comenzar la investigación, el científico ya cuenta con su marco paradigmático, con una influencia ideológica externo y con las circunstancias personales que lo motivan. Estas circunstancias acotan la realidad que el científico va a estudiar.

2. Clasificación
Tras la observación, se trata de describir y clasificar los elementos y relaciones de esa realidad, para formular una síntesis teórica en forma de hipótesis o teoría provisional.

3. Explicación
Las hipótesis o teorías provisionales se desarrollan deductivamente, de tal manera que vayan concretándose y purificándose de elementos extraños.

4. Verificación
La explicación de la realidad resultante todavía tiene que superar el filtro de la contrastación. Para ello se expone a la comunidad científica de forma que dicha exposición conforme un todo estructurado de lo general a lo particular.


6. Método de investigación y método de exposición

La exposición parte de la formulación teórica y práctica del problema, para pasar al análisis empírico y a la formulación de una hipótesis que explique la totalidad de los hechos de forma lógica y coherente.

viernes, 26 de noviembre de 2010

El mecanismo de la investigación científica, de G. Longo (lectura 5)

La investigación científica siempre se origina en la observación. La observación implica selección, comparación, deducción… así que es ya un principio de análisis. Sin embargo, por sí mismos los hechos no explican nada, la investigación científica tiene que descubrir la verdadera esencia de los fenómenos que se esconde tras su apariencia.

En primer lugar, al observar los hechos se deben seleccionar los más significativos en sus aspectos más significativos y descubrir las relaciones que los unen entre sí. Estas observaciones deben dar lugar a un esquema coherente construido en base a hipótesis explicativas.

De ahí la importancia de la creatividad en la investigación científica, la importancia de la capacidad para crear mentalmente imágenes subjetivas distintas de aquellas observadas en la realidad. Esto permite al ser humano no solo conocer la realidad, sino también modificarla, porque permite ver más allá de la realidad misma.

La creatividad o fantasía se complementa con la intuición, que orienta el pensamiento hacia las versiones más verosímiles o más racionales de las fantasías. Sin embargo, la fantasía y la intuición deben estar controladas por una lógica férrea y rigurosa.

Tras la observación y la formulación de hipótesis es necesario comprobar si las hipótesis formuladas corresponden a la realidad de los hechos, de manera que es necesario volver a la observación o, en su caso, a la experimentación. Este es el único criterio para comprobar la verosimilitud de una determinada hipótesis.

El último paso en la investigación consiste en modificar o sustituir las hipótesis anteriormente formuladas con los resultados de la comprobación realizada anteriormente.

En este esquema no hay oposición entre la elaboración teórica y la observación de los hechos. Los dos procesos se complementan aunque no coinciden, y no pueden sustituirse mutuamente. Por el contrario, deben utilizarse cada uno de ellos en el momento oportuno. La inducción por sí sola no es ciencia, pues debe ser guiada por la teoría, y esta tampoco es ciencia por sí misma, pues necesita de su verificación con los hechos.

Los hechos son la base de la investigación científica, a pesar de que el investigador posea ya un bagaje de conocimientos y observaciones científicas, un interés teórico

La investigación científica así definida es individual, pero el trabajo del investigador siempre está integrado en el seno de la actividad investigadora colectiva, social, por varios motivos:
·          El investigador puede utilizar hechos observados, descubiertos y analizados por otros.
·          El investigador puede utilizar hipótesis formuladas por otros.
El investigador, por tanto, puede utilizar las conclusiones y las elaboraciones de otros científicos como partes de su propia investigación, que a su vez podrá ser utilizada en el futuro por otros investigadores. Esto enriquece y perfecciona la comprensión de la realidad generación tras generación, dando lugar al patrimonio cognoscitivo de la realidad.

Sin embargo, para utilizar las investigaciones realizadas por otras, deben darse las siguientes circunstancias:
  1. Que la investigación ya haya sido iniciada, es decir, que ya haya comenzado una elaboración propia. Así, las elaboraciones anteriores servirían de apoyo a las propias.
  2. Que el investigador haya creado por sí mismo el aparato conceptual que necesita. De ahí la necesidad de aclarar el significado que se le da a los conceptos utilizados en la investigación.
Se puede concluir, por tanto, que toda ciencia tiene un objeto de investigación concreto y un determinado método de investigación que da lugar a una determinada visión científica de la realidad. Esta última se enriquece, evoluciona a medida que se realizan más investigaciones. Esta visión científica de la realidad estaría formada por dos elementos:
·          Los hechos y relaciones comprobados científicamente.
·          Los hechos y relaciones deducidos lógicamente, temporalmente supuestos, que unen los hechos comprobados en un conjunto coherente.
Los hechos y relaciones deducidos hipotéticamente serán sustituidos por otras suposiciones, o por hechos comprobados, a medida que evolucione el patrimonio científico.

Introducción al Antidüring de Engels, de Manuel Sacristán (lectura 3)

¿Qué es una concepción del mundo?

Una concepción del mundo es el conjunto de principios que dan razón a la conducta de un sujeto: Simpatías y antipatías, reacciones a estímulos morales… es decir, buena parte de la conciencia de la vida cotidiana.

Comúnmente esta conciencia está explícita en la cultura en la que el individuo vive. Es decir, que la cultura contiene afirmaciones acerca del mundo físico y estimaciones de la conducta. Sin embargo, que estas cuestiones estén formuladas explícitamente no implica que pueda averiguarse a partir de ellas la concepción del mundo que opera en esa sociedad, porque en muchas ocasiones esas formulaciones explícitas no son un reflejo de la realidad social, sino que tienen un carácter de ideología (en el sentido marxista)

No obstante, a pesar de este carácter ideológico, puede establecerse una relación entre las concepciones del mundo y la ciencia positiva, atendiendo a los núcleos más concentrados y conscientes de las concepciones del mundo que dan lugar a credos religiosos y a sistemas filosóficos. Estos sistemas filosóficos, al ser desplazados por la ciencia, se refugian en supuestas verdades superiores a las de la ciencia.

Esta estrategia terminó fracasando al constituirse el conocimiento científico positivo durante la Edad Moderna. Este conocimiento se caracteriza por posibilitar previsiones exactas, realizadas a partir de mecanismos que nada tienen que ver con los de la tradición filosófica. Esto se debe a que las concepciones del mundo contienen esencialmente afirmaciones no resolubles mediante verificación o falsación.

Otra de las características del conocimiento científico es que es intersubjetivo, es decir, que todas las personas preparadas entienden su formulación del mismo modo, a diferencia de la filosofía sistemática tradicional.

Estas dos diferencias fundamentales, que son dos rasgos del conocimiento científico que las concepciones del mundo no comparten, no implican necesariamente que no puedan sostenerse y apoyarse mutuamente. Ambas están relacionadas, y es importante ser conscientes de esta relación para poder establecer la diferencia entre ellas.


La concepción marxista del mundo

La concepción marxista del mundo es una concepción del mundo explícita, que pretende terminar con la distorsión de la conciencia que suponen factores no reconocidos o idealizados. Para el marxismo, la liberación de la conciencia presupone la liberación de la práctica; es decir, que la concepción marxista del mundo tiende a sostenerse sobre ciencias reales.

Esto quiere decir que la filosofía no constituye un sistema superior a la ciencia, sino un nivel inspirador del pensamiento científico. No existiría, por tanto, un conocimiento por encima del conocimiento de la realidad misma, no podrían explicarse los fenómenos en base a otros fenómenos ajenos a ellos o en base a causas no naturales.

Por tanto, el materialismo es una de las bases de la concepción marxista del mundo. La otra es la dialéctica, que parte de las limitaciones del método científico-positivo para generar conocimiento.

La ciencia positiva realiza el principio del materialismo a través de una metodología analítico-reductiva que elimina factores de complejidad y genera modelos más simples y homogéneos. Esto puede llevar a la pérdida de relevancia de los factores cualitativos. Este método tiene éxito porque permite penetrar eficazmente en la realidad y, por otra parte, posibilita a la larga formación de conceptos más adecuados.

Sin embargo, este tipo de abstracciones sacrifican una parte de lo concreto, una parte decisiva para la individualización de los objetos, para la comprensión de su totalidad concreta. Es en este punto en el que interviene la dialéctica, que intenta recuperar lo concreto sin introducir más datos que los de la realidad objetiva.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Características del conocimiento científico (lectura 1)

I. ¿Qué es la ciencia?

Es ciencia cualquier tipo de conocimiento que haya sido objeto de esfuerzos conscientes para perfeccionarlo. Esos esfuerzos producen hábitos mentales (métodos o técnicas) y un dominio de los hechos descubiertos por esas técnicas.

Esta definición, aportada por Schumpeter, es estrictamente empirista, y por tanto es útil para el terreno estrictamente empírico.

A esta definición hay que añadir un rasgo fundamental de la ciencia, y es que intenta alcanzar el conocimiento de las leyes del universo empírico que rodea al hombre. Este conocimiento debe cumplir tres requisitos:

  1. Debe proporcionar una descripción y una explicación de la realidad. Es decir, debe reconstruir el esquema de desarrollo de la realidad donde el objeto explicado halle su lugar (su explicación).

  1. La explicación debe surgir de la propia realidad objetiva explicada, sin introducir elementos extraños a ella. La historia del conocimiento científico es la historia de cómo los seres humanos han pasado de explicar la realidad en base a causas y relaciones fantásticas a explicarla en base a relaciones objetivas entre los fenómenos de la realidad.

Esto conduce al materialismo filosófico (principalmente representado por el marxismo), al estudio de la realidad objetiva que existe con independencia de la conciencia humana llevado hasta las últimas consecuencias.

  1. El conocimiento es únicamente una parte de la actividad humana, nunca un fin en sí mismo. Es decir, que el hombre busca conocer el mundo para poder modificarlo. Por lo tanto el pensamiento y la acción (la teoría y la praxis) se condicionan mutuamente y están necesariamente ligados. El conocimiento (la cognición) es premisa de la acción y la acción es el fin último del conocimiento.

Sin embargo, esto no quiere decir que la ciencia deba ser valorada por su utilidad, sino por la correspondencia entre sus resultados y la realidad. Conocer la realidad puede conducir a la praxis con los medios técnicos adecuados, pero en ningún caso los medios técnicos serán útiles sin el conocimiento de la realidad.

Además, el conocimiento y la praxis se diferencian en que el primero es individual y la segunda es colectiva, porque no se ha encontrado todavía una forma colectiva de pensar. No obstante, tanto la acción colectiva como el pensamiento individual son fenómenos sociales, solo pueden suceder en sociedad porque la propia existencia del hombre es social, así como la actividad científica.

Por lo tanto, y aunque conocimiento y acción estén indisolublemente relacionados, sus modalidades de desarrollo son diferentes. Esto implica que el pensamiento no debe dirigir la acción, sino posibilitarla. Es decir, no debe determinar lo que la acción debe hacer, sino lo que debería tratar de hacer.

El conocimiento científico permite al ser humano alcanzar una comprensión conceptual de las relaciones recíprocas existentes entre los hechos.



La definición de ciencia que maneja Longo en este extracto tiene un fuerte componente empírico, porque parte de la base de que la realidad solo puede conocerse (es decir, explicarse) a partir de la realidad misma, sin introducir elementos ajenos a ella. Si bien este tipo de definición es relativamente común, introduce un componente original (en el sentido de inhabitual) cuando se refiere al materialismo dialéctico, característico de los escritos marxianos, como principal método científico. Es inhabitual porque normalmente en los textos de metodología se asocia el materialismo dialéctico con la ideología marxista y se descarta como método al considerarse poco objetivo.

Longo también hace un especial hincapié a la hora de definir y diferenciar teoría y praxis, que desde mi punto de vista es discutible en dos aspectos:

·          El carácter individual del pensamiento, contrapuesto en el texto al carácter colectivo de la acción, no tiene por qué ser definitivo. El pensamiento en su definición más restrictiva, como proceso mental, puede ser individual, pero el pensamiento como proceso generador de conocimiento puede realizarse colectivamente. De hecho puede argumentarse que el pensamiento del individuo necesita de la interacción para evolucionar y generar nuevas ideas.

·          La superioridad de la teoría sobre la acción que se desprende del texto, como si teoría y práctica fueran elementos claramente separados. La teoría, el conocimiento, también es acción, la relación entre ambas no tiene por qué consistir en la guía de la primera sobre la segunda.